Los
homeópatas tienen a su disposición
aproximadamente 2.000 remedios. La mayoría
de ellos proviene del reino vegetal, animal y
mineral. Para que no causen ningún daño,
los remedios se diluyen y se machacan y luego
se agitan (un proceso al que se le denomina agitación).
Hay una variedad de potencias
que se pueden emplear según el juicio del
homeópata.
Estos
remedios han sido "probados" mediante
un riguroso proceso experimental. En dichos experimentos,
se les dan los remedios a personas sanas cuya
función consiste en anotar detalladamente
los síntomas que experimentan: al nivel
mental, emocional y físico. Luego estas
pruebas se estudian cuidadosamente para sacar
en claro el cuadro de la enfermedad con los síntomas
que causan. Con esta información se puede
recetar el remedio preciso a la persona aquejada,
que presentará estos mismos síntomas
u otros similares.
Lo
que ocurre cuando se toma el remedio es que se
estimula el sistema inmunológico para luchar
y vencer la enfermedad. Aparte de las pruebas,
el homeópata dispone de literatura sobre
casos curados con estas sustancias, las cuales
estudia y emplea clínicamente. Para mayor
información acerca de la historia de la
homeopatía, consulte los enlaces en la
sección de enlaces. |